Valencia, 8 de julio de 2025-. Analizan que por esta razón las lluvias han causado tanto daño en los Andes. Durante junio, varias quebradas y ríos se desbordaron. Esto ocurrió en el páramo andino y los llanos occidentales. Es el quinto año consecutivo con emergencias por lluvias. La crisis climática y la planificación local son las claves.
El desborde de ríos como Motatán, Santo Domingo y Chama es un «alud torrencial de lodo». Esto significa que el río arrastra agua y sedimentos. También rocas, escombros y cualquier material. El flujo es denso y muy peligroso.
En el páramo, las lluvias suelen ser escasas. Sin embargo, hay antecedentes de eventos similares. Aunque llueva poco, no se descartan lluvias extremas. El promedio de junio en Apartaderos es de 140 milímetros. El día del evento, cayeron 14 milímetros en menos de 5 horas. Esto es el 10% del total mensual.
Analizan que por esta razón las lluvias han causado tanto daño en los Andes
En los llanos occidentales, los suelos estaban saturados. Las mismas lluvias activaron quebradas pequeñas. Esto sucedió en el piedemonte de Barinas y Portuguesa. Desbordaron afluentes principales, como el río Ospino. Causaron daños en infraestructura y un fallecido.
Durante cinco años, Venezuela ha sufrido desbordes. En septiembre de 2021, Tovar revivió una tragedia. Recordó el desastre de 2005. En octubre de 2022, Los Patos desbordó en Las Tejerías. Fue la tragedia ambiental más devastadora en 15 años.
En 2023, Trujillo sufrió crecidas. Monte Carmelo fue afectado en mayo. Ocasionaron pérdidas en infraestructura y cultivos. En julio de 2024, el río Manzanares creció. Esto ocurrió en Cumanacoa. Dejó pérdidas productivas, estructurales y humanas.
Todos estos eventos sucedieron en el período lluvioso. En Venezuela, es entre mayo y octubre. La pregunta es si son culpa del cambio climático.
No hay respuestas absolutas en estas situaciones. El cambio climático va más allá de lluvias extremas. Incluye temperaturas, circulación del viento y corrientes oceánicas. Las crecidas tienen que ver con el clima planetario. Pero los contextos locales tienen mayor peso.
Vulnerabilidad y planificación
La última vez que el páramo vivió algo similar fue en 1993. Los ríos crecieron de forma casi idéntica. Pero el daño fue menor. Había menos vulnerabilidad entonces. Menos territorio estaba ocupado. La infraestructura y cultivos eran menos extensos.
En Cumanacoa ocurrió algo parecido. Las lluvias desbordaron el río Manzanares. Ocurrió en agosto de 2012 y julio de 2024. Las lluvias fueron promedio histórico. Pero en 2012 se inundaron 1.200 viviendas. En 2024, el número subió a 6.000.
Si las lluvias son similares, la emergencia es por la ocupación. Estamos invadiendo las áreas naturales de crecida. Es una situación que mantiene a Venezuela alerta por lluvias.
Zonas de mayor riesgo y soluciones
La mayoría de los centros poblados costero-montañosos están en «abanicos aluviales». Tovar, Las Tejerías y Monte Carmelo están allí. También Cumanacoa y gran parte del páramo andino.
Estos lugares están «al pie» de las montañas. Son relativamente planos. Son ideales para cultivos. Los ríos depositan nutrientes en sus suelos. Su poca pendiente facilita la construcción.
Carlos Ferrer Oropeza, geomorfólogo, los llama «sitios peligrosamente seguros». Ofrecen ventajas para establecerse. Pero implican escenarios de riesgo. Cuando el río se desborda, el abanico es peligroso. Allí la crecida se explaya con material arrastrado. La velocidad es vertiginosa y arrasa todo. Es el aliviadero natural.
No hay una única solución. Depende de factores locales. También de la voluntad institucional y acción comunitaria. Es difícil que los abanicos no sean ocupados. Para contrarrestar el riesgo hay que entender las amenazas. Es crucial reducir las vulnerabilidades.
La crecida de Los Patos en 2022 fue por lluvias. Pero la devastación en Las Tejerías fue por factores de años. Deforestación en cabeceras. Construcción cerca del río. Ausencia de obras de control. Falta de mantenimiento. Esto se repitió en los otros casos.
La respuesta no es solo recoger cadáveres. Debemos prepararnos en planificación ambiental. También en ordenación del territorio. Ambas van de la mano. Venezuela alerta por lluvias y debe planificar su futuro.
