ADN revela vínculos entre Egipto y Mesopotamia hace 4.500 años. Un análisis genético realizado en los huesos de un hombre que vivió hace 4.500 años en el Valle del Nilo ofrece nueva evidencia sobre la conexión entre las civilizaciones del Antiguo Egipto y Mesopotamia.
Primer vínculo biológico entre civilizaciones
El estudio encontró que aproximadamente una quinta parte del ADN del hombre provenía de antepasados que vivían a 1.500 kilómetros de distancia. En Mesopotamia, la región del actual Irak. Esta es la primera prueba biológica que confirma contactos entre ambas culturas antiguas.
ADN revela vínculos entre Egipto y Mesopotamia hace 4.500 años
El esqueleto, encontrado en Nuwayrat, a 265 km al sur de El Cairo, pertenecía a un hombre de unos 60 años que posiblemente trabajaba como alfarero. Sus huesos muestran signos de artritis y desgaste muscular por movimientos repetitivos, lo que indica una vida de trabajo duro.
Implicaciones históricas
Los investigadores consideran que estos hallazgos apoyan la teoría de que el intercambio de personas e ideas entre Egipto y Mesopotamia pudo impulsar avances en la agricultura y la escritura. El ADN antiguo ayuda a complementar los registros históricos, que suelen centrarse en las élites, mostrando también la vida de la gente común.
Un hallazgo excepcional
El esqueleto fue descubierto en 1902 y preservado en un museo en Liverpool, donde sobrevivió a bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Gracias a esta suerte y a técnicas modernas, los científicos pudieron secuenciar su ADN y desvelar esta historia.
Futuras investigaciones
Los expertos esperan que más muestras genéticas del Antiguo Egipto amplíen el conocimiento sobre cuándo y cómo se produjo este intercambio con Asia occidental, enriqueciendo nuestra comprensión del surgimiento de las primeras grandes civilizaciones.
