La OMS volverá a estudiar los efectos de una guerra nuclear en la salud pública. La resolución fue impulsada por países insulares y respaldada por una mayoría en la Asamblea Mundial de la Salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) analizará nuevamente el impacto sanitario de una guerra nuclear, casi cuatro décadas después.
La decisión fue tomada este lunes por 86 Estados miembros reunidos en la Asamblea Mundial de la Salud.
La última vez que la OMS abordó este tema fue en 1987, durante la Guerra Fría.
Sin embargo, las actuales tensiones geopolíticas revivieron la necesidad de actualizar esa evaluación.
La OMS volverá a estudiar los efectos de una guerra nuclear en la salud pública
La resolución no fue aprobada por consenso, como suele ocurrir con los temas de la Asamblea.
Rusia solicitó una votación, que fue secundada por Corea del Norte.
Finalmente, 86 países votaron a favor, 28 se abstuvieron y 14 se opusieron.
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Turquía, India y Pakistán estuvieron entre los países que se abstuvieron.
Argumentaron que hay otros organismos internacionales que ya realizan análisis similares.
Por su parte, Rusia y Corea del Norte alegaron que el encargo excede las funciones de la OMS.
También señalaron que podría requerir recursos adicionales en un contexto de dificultades financieras para la organización.
Islas afectadas por ensayos nucleares lideraron la iniciativa
Islas Marshall, Samoa y Vanuatu impulsaron la resolución, sumando apoyo global.
Los países más comprometidos con la iniciativa fueron aquellos donde se realizaron pruebas nucleares en el siglo XX.
}Estados Unidos hizo pruebas en las Islas Marshall; Reino Unido, en Australia y el Pacífico; y Francia, en Argelia.
Organizaciones médicas celebraron la decisión
La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear respaldó el resultado.
Su director de políticas, Charles Johnson, destacó que estos estudios deben actualizarse con base científica reciente.
La organización recibió el Nobel de la Paz en 1985 por su trabajo en este tema.
Según Johnson, el mundo necesita datos claros sobre el riesgo nuclear para la humanidad y el planeta.
