Chevron y otras petroleras esperan definición de EE. UU. sobre licencias para operar en Venezuela. Esta semana, Washington retomó conversaciones con el gobierno venezolano, lo que permitió la liberación de un militar estadounidense detenido en Caracas. El gesto fue leído como una señal de distensión que podría allanar el camino para renovar las licencias petroleras de empresas como Chevron, Repsol, Eni y Maurel & Prom, las cuales vencen el próximo martes.
Las licencias fueron emitidas en 2022 durante la administración de Joe Biden, con el fin de facilitar el cobro de deudas a estas empresas pese al embargo petrolero vigente desde 2019. En ese período, Venezuela recibió ingresos importantes que ayudaron a estabilizar el tipo de cambio y reactivar la producción.
Chevron y otras petroleras esperan definición de EE. UU. sobre licencias para operar en Venezuela
Recientemente, el expresidente Donald Trump, quien aspira a regresar al poder, ha condicionado estas licencias al apoyo del gobierno venezolano en materia migratoria. En febrero, anunció la suspensión de la licencia de Chevron, argumentando falta de cooperación en la deportación de venezolanos.
El economista Francisco Monaldi describió la situación como “un juego de ping pong” que genera incertidumbre entre las empresas operativas y sus contratistas. El plazo para cesar actividades ha cambiado varias veces; primero fue el 3 de abril, luego se prorrogó al 27 de mayo, y en los últimos días las señales desde EE. UU. son contradictorias.
Impacto económico y riesgo de recesión
De no renovarse las licencias, Venezuela podría perder hasta la mitad de sus ingresos proyectados para 2025, estimados inicialmente en 16.000 millones de dólares. Según Graciela Urdaneta, de Ecoanalítica, las empresas extranjeras aportan cerca del 30 % de la producción, generando 400.000 barriles diarios para exportación.
El economista Manuel Sutherland advierte que los ingresos podrían caer a 8.000 millones de dólares. Aunque el gobierno asegura estar listo para operar los campos por cuenta propia, los expertos advierten que las consecuencias podrían incluir un repunte de la inflación y nueva presión sobre el bolívar.
