Todologística News – Caracas, 7 de noviembre de 2024-. Donald Trump durante su campaña para alcanzar por segunda vez la presidencia de los Estados Unidos delineó una serie de políticas que podrían transformar la infraestructura logística y los sectores de transporte y puertos.
En este sentido, su «Agenda 47» propuso un arancel del 20% sobre la mayoría de las importaciones; con énfasis en productos chinos. Esta política arancelaria busca reducir la dependencia de cadenas de suministro extranjeras y posicionar a EE.UU. como una potencia manufacturera. Por lo tanto, para la logística y los puertos, este cambio representaría un aumento en el volumen de mercancía nacional; lo cual incrementaría la demanda de almacenamiento y transporte interno.
En términos de infraestructura, Trump pretende eliminar regulaciones para agilizar proyectos de construcción en sectores clave como energía y transporte. Al reducir las restricciones de permisos, su administración facilitaría la construcción de infraestructura crítica; incluyendo oleoductos y terminales de transporte, beneficiando a los puertos y aeropuertos.
Estas medidas también buscan disminuir los costos energéticos; favoreciendo tanto a empresas logísticas como al sector del transporte en general. Sin embargo, críticos señalan que estas decisiones podrían ralentizar la transición hacia energías limpias; debido al enfoque de Trump en expandir la producción de petróleo y gas.
Política migratoria
La política migratoria que plantea Trump también tendría efectos importantes en la logística. Al restringir el acceso de trabajadores extranjeros; sectores como puertos y transporte podrían enfrentar escasez de mano de obra calificada. Esta situación no solo elevaría los costos laborales, sino que afectaría la eficiencia en las operaciones de transporte y distribución, con posibles repercusiones en los costos de las cadenas de suministro.
Por otro lado, Trump asegura que estas políticas reducirán la inflación al impulsar la producción nacional y limitar las importaciones. Sin embargo, algunos analistas advierten que las tarifas arancelarias podrían encarecer ciertos productos; lo cual podría afectar a los consumidores y ralentizar el crecimiento económico.
