France24 – Valencia, 23 de agosto de 2024-. En un paso más para conseguir la ‘paz total’ en Colombia, el Gobierno de Gustavo Petro ha impulsado la suspensión de las órdenes judiciales de Orozman Orlando Osten Blanco, alias ‘Rodrigo Flechas’; Elkin Casarrubia, alias ‘El cura’, y Luis Armando Pérez Castañeda, alias ‘Bruno’.
«Estamos en una fase de preparación, de alistamiento, esperamos que tengan los desarrollos que corresponden a este tipo de procesos, de manera que podamos adelantarlo cuando tengamos todo organizado de la mejor manera para que los resultados sean también exitosos», expresó Álvaro Jiménez, coordinador de los diálogos del Gobierno petrista con el Clan del Golfo y ex negociador del M-19, guerrilla extinta de la que el propio presidente colombiano era miembro.
La mesa de diálogo, autorizada por Petro a principios del mes, tiene por objetivo «verificar la voluntad de transitar hacia el Estado de derecho, fijar los términos de sometimiento a la justicia en los términos permitidos en la Ley» por parte del Clan del Golfo, también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia.
A pesar de la suspensión en las órdenes de aprehensión, la Fiscalía colombiana aclaró que esta revocación momentánea no tendrá efecto en situaciones que constituyan «graves violaciones de los derechos humanos», poniendo como ejemplo los delitos de «secuestro y extorsión». Además, las suspensiones no incluyen a Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo’, presunto líder de la organización.
A diferencia de los diálogos con organizaciones guerrilleras como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las extintas FARC, como el Estado Mayor Central (EMC) y la Segunda Marquetalia, el Clan del Golfo no es reconocido como entidad política, por ello la denominación de los diálogos con este grupo armado oficialmente es de «espacio de conversación socio jurídico».
Las conversaciones con el Clan del Golfo se desencallan
La comunicación entre el Clan del Golfo y el Gobierno petrista ha sido una de las más complicadas alrededor del proceso de ‘paz total’, proyecto estandarte del primer presidente de izquierda en Colombia. En febrero, las relaciones entre ambos actores llegaron a su punto más bajo históricamente, después de que el grupo armado asegurara ser un «ejército» listo para enfrentar a las fuerzas estatales.
El Clan del Golfo surgió de la desmovilización en 2006 de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo paramilitar de de extrema derecha. También conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), es considerado por Estados Unidos como «una de las organizaciones criminales más grandes de Colombia», con unos 6.000 miembros activos y siendo protagonista en numerosos ramos de la economía ilícita en el país.
Narcotráfico, secuestros y trata de personas migrantes en la selva del Darién son algunas de las actividades por las que la organización ha sido apuntada por las autoridades. En febrero, el propio Petro, fuera de su retórica favorable a la negociación, amenazó al Clan del Golfo con el «exterminio».
«Si no son capaces de desmantelarse, como lo hemos solicitado, serán destruidos por el Estado”, advirtió Petro.
Sin embargo, la actitud gubernamental y la del grupo armado han cambiado en los últimos meses. Con el relativo progreso en las mesas de negociación con el EMC y la Segunda Marquetalia, el Gobierno de Petro ha dado un último acercamiento con los liderados por Villadiego para negociar la rendición del grupo y, finalmente, su desaparición.
Optando por la vía del diálogo en lugar de la violencia, Gustavo Petro busca una salida pacífica con otro de los protagonistas del conflicto armado y de la violencia que llevan décadas azotando al país.
Con información de France24.
