BBC – Valencia, 8 de julio de 2024-. Julio Hernández Montoya abordó aquel vuelo crucial de Hawaian Airlines con “los sentimientos a flor de piel”, según relata a BBC Mundo.
“Sentía que transportaba algo muy preciado, sentía una satisfacción enorme y una gran responsabilidad por la importancia de lo que llevaba en esa caja”.
El científico mexicano y sus colegas entraron al avión antes que otros pasajeros y acomodaron sus cargas. Junto a cada investigador iba una incubadora con huevos de un ave en peligro de extinción. Y dentro de los huevos latían embriones.
El vuelo era apenas una escala en una travesía de más de 6.000 km de un extremo a otro del Pacífico.
La misión era nada menos que rescatar de aguas estadounidenses embriones de una especie de albatros, el albatros patas negras, y hallarles un nuevo hogar en una isla de México. Allí, en la isla Guadalupe, unos 255 km frente a la costa de Baja California, serían criados por padres adoptivos de otra especie cercana, el albatros de Laysan.
El proyecto dirigido por Hernández Montoya fue reconocido por National Geographic, que otorgó al científico en junio el premio Buffet por liderazgo en conservación.
Aunque él aclara que es sólo un “vocero”. “Junto a mí hay cientos de personas, desde quienes reparan vehículos y mantienen funcionales nuestras estaciones de campo hasta biólogos y personal administrativo, que trabajan día a día para que esto sea real”.
El primer traslado de embriones ocurrió en 2021. Pero solo fue posible tras el esfuerzo de más de dos décadas para restaurar la isla Guadalupe y proteger a las aves marinas que allí anidan, incluyendo el albatros de Laysan.
Dedicar su vida a los albatros no estaba en la mente de Hernández Montoya cuando llegó por primera vez a la isla. No sospechaba que su existencia tomaría un rumbo muy diferente.

Cabras, ratones y gatos
Hernández Montoya es oceanólogo. Nació en un estado sin costas, Guanajuato, pero su pasión por la vida marina lo llevó a hacer su licenciatura y maestría en Baja California. A la isla Guadalupe llegó en 2006 para estudiar un lobo marino endémico de la isla, el lobo fino de Guadalupe.
“Cuando llegué ya había un grupo de la sociedad civil, el Grupo de Ecología y Conservación de Islas, GECI, del que ahora soy parte, trabajando por la restauración de la isla”.
El científico acabó uniéndose a lo que resultó ser un desafío monumental.
“Hacía más de 200 años los seres humanos habían introducido cabras. Hay registros de más de cincuenta mil cabras en la isla y hay viejos marineros que mencionan que veían manadas y no veían donde terminaban”.
Las cabras devoraron los arbolitos pequeños y devastaron los bosques. “Es como tener una ciudad sin bebés por doscientos años. Todo el bosque empezó a colapsar”.
A las cabras se sumaron ratones introducidos en forma accidental por la colonización humana.
“Como no tenían depredadores las poblaciones de ratones se fueron para el cielo, y para controlar al ratón metieron al gato”.

Si las cabras fueron nefastas para la vegetación, los gatos fueron mortíferos para las aves marinas, muchas de las cuales anidan en el suelo.
“En una noche un solo gato podía depredar veinte aves adultas”.
Seis especies de aves endémicas de la isla se extinguieron, como el caracara de Guadalupe, el chivirín cola oscura y el carpintero de Guadalupe.
El científico compara los esfuerzos por restaurar la isla con un partido de fútbol.
Durante años se jugó “a la defensiva” creando cercos para proteger a la vegetación y a las aves. Pero erradicar por completo a las especies invasoras requirió “pasar a la ofensiva”, con trampas y hasta cacería por helicóptero en acantilados en el caso de las cabras.
El resultado no se hizo esperar.
“Parecía una locura”
“Al eliminar las cabras, la isla comenzó a brotar nuevamente con bosques. Toda la comunidad vegetal comenzó a recuperarse”, señala Hernández Montoya.
Y con la ausencia de gatos, las aves marinas pudieron anidar nuevamente.
“En 2003 había poco más de cincuenta parejas de albatros de Laysan en isla Guadalupe. Ahorita en 2024 tenemos entre la isla e islotes mil setecientas setenta parejas.”

Hernández Montoya y sus colegas de GECI comenzaron a presentar su trabajo en congresos internacionales.
Mientras las colonias de albatros en todo el mundo iban en declive, isla Guadalupe “estaba cada vez más consolidándose como la colonia reproductiva más importante del Pacífico Este”.
Los resultados alentadores de México contrastaban con la desoladora experiencia de otras colonias de albatros. Intercambiando experiencias y capacidades surgió una alianza sin precedentes entre GECI y científicos de la ONG estadounidense Pacific Rim Conservation, que trabaja con aves marinas, incluyendo albatros, en islas hawaianas.
Algunas de esas islas, como la isla Midway, un importante centro poblacional de albatros, son atolones. “Son islas muy bajas y el aumento del nivel del mar por el cambio climático está generando pérdida de hábitat”.
El calentamiento global está alterando además la temperatura del océano y la atmósfera, aumentando tanto la frecuencia e intensidad de tormentas y huracanes como la distribución de presas de las que se alimentan las aves.
Y otro gran problema para los albatros en Midway es la basura plástica. “Los padres confunden el plástico con calamar, sardina o anchoveta y los polluelos mueren por obstrucción gástrica”.
En los continuos diálogos entre científicos mexicanos y estadounidenses comenzó a gestarse una idea que en ese entonces “parecía una locura”, recuerda Hernández Montoya.
Los investigadores en Hawái ya estaban trasladando aves de islas bajas a islas más altas. ¿Sería posible aunar el esfuerzo de dos países para llevar albatros de un extremo a otro del Pacífico?
¿Y salvarlos con la ayuda de padres adoptivos?
Crianza cruzada
El proyecto, que lideran Hernández Montoya en México y Eric VanderWerf en EE.UU., es un ejemplo de lo que se conoce como “translocación cruzada”.
“Translocar es mover una especie de un lugar a otro dentro de su mismo rango de distribución”, explica el científico mexicano.
La translocación en este caso es “cruzada” porque para salvar a una especie, el albatros patas negras (Phoebastria nigripes), se involucra a otra diferente, el albatros de Laysan (P. immutabilis).
El punto de partida es la isla Midway. “Allí marcamos los nidos de albatros patas negras más vulnerables a ser erosionados por el alto oleaje. A veces vamos al día siguiente y el mar ya se los llevó y hay que escoger otros. Esto muestra la velocidad a la que hay que tomar decisiones”.
Los huevos son rescatados en enero, por lo menos veinte días antes de que el polluelo eclosione o rompa el cascarón en febrero.
“Si los trasladáramos más cerca de la eclosión serían muy frágiles y vulnerables al transporte, y además no queremos que los pollitos nazcan en media travesía”.
Para conocer el estado del embrión los científicos se cubren con una capucha negra.
“Como está oscuro, con una lámpara vemos a través del cascarón. Podemos ver así el tamaño y salud del embrión”.
Pero escoger los huevos es apenas el comienzo. Lo que sigue es un reto de logística titánico y a contrarreloj.
Huevos con su cinturón de seguridad
“Midway está como su nombre lo dice a la mitad del Pacífico. Cuando rescatamos los huevos los ponemos en pequeñas incubadoras en donde podemos acomodar máximo nueve huevos”.
“El mismo día que colectamos los huevos volamos tres horas en un jet de Midway a Honolulú”.
Debido a la gran cantidad de albatros el vuelo debe despegar de noche, cuando las aves están en su nido y el cielo está libre.
Una vez en Honolulú se certifican permisos de exportación y protocolos de sanidad, y el viaje sigue en un vuelo comercial de cinco horas hacia San Diego, California.
“Hawaian Airlines nos apoyó generosamente y regaló los asientos para las incubadoras, que van sentadas con nosotros los pasajeros y con su propio cinturón de seguridad”.
Tras pasar la noche en un hotel, estabilizando la temperatura de los huevos, la travesía continúa desde San Diego a Tijuana.
“Volamos en un aerotaxi, una avioneta en que va el piloto y dos personas con las incubadoras. Los demás vamos por tierra, cruzamos la frontera y cachamos la avioneta”.
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Con información de BBC.
