Trump profundiza sanciones contra Venezuela: Rubio gana pulso interno. La administración de Donald Trump confirmó este martes la revocatoria de la licencia que permitía a Chevron extraer y exportar petróleo desde Venezuela. Esta decisión marca un giro contundente en la política hacia Caracas, impulsada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y un grupo de congresistas republicanos de la Florida.
Fin de la licencia operativa
La medida, efectiva desde el 27 de mayo, reemplaza la autorización otorgada por el expresidente Joe Biden. Esta había sido extendida de forma temporal por Trump al retomar el poder. La nueva licencia solo permite a Chevron realizar operaciones de mantenimiento para preservar su infraestructura en el país, valorada en unos 7.000 millones de dólares. Sin embargo, prohíbe nuevas inversiones, la apertura de nuevos yacimientos y la exportación de crudo.
División interna en la Casa Blanca
La decisión dejó al descubierto una profunda división dentro del propio gobierno de Trump. El enviado especial Rick Grenell había anticipado una renovación de la licencia como parte de un acuerdo con Venezuela. Dicho pacto incluía la liberación de un exmilitar estadounidense y avances en la repatriación de migrantes.
Trump profundiza sanciones contra Venezuela: Rubio gana pulso interno
No obstante, Rubio y los congresistas Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez presionaron para cerrar cualquier vía de financiamiento al gobierno de Nicolás Maduro. Su postura logró imponerse luego de amenazar con bloquear un megaproyecto clave para la agenda migratoria y fiscal de Trump.
Implicaciones geopolíticas
Según Rubio, permitir ingresos por exportación de petróleo era “sostener a una dictadura”. La medida corta una fuente de ingresos estimada en 400 millones de dólares anuales para Caracas. Aunque la nueva licencia abre una puerta futura a negociaciones, hoy representa una victoria simbólica y política del ala dura del trumpismo frente a posturas más transaccionales.
Grenell, principal defensor del diálogo con Caracas, quedó marginado tras esta decisión. La política exterior hacia América Latina queda ahora firmemente en manos de Rubio.
